Importancia de la industria química en México
La industria química que se desarrolla en México es y a sido de granimportancia para el país pues es una de las industrias mas importantes enMéxico pues aquí se explotan muchas minas de donde se extraen distintosminarles importantes para la industria además de la industria petroquímica ytodos los productos que derivan de ella.La industria química en México esta constituida por una serie de empresas quese dedican a la fabricación de "Productos Químicos y MaterialesRelacionados", en ella se sintetizan sustancias químicas, con las que serealizan formulaciones (los materiales relacionados), los cuales resultan ser algo útil para otras Industrias o para la población en general.La porción de la Industria Química encargada de realizar las síntesis de los productos químicos es llamada la Industria Química Básica, mientras que la porción que con estos productos formula otros nuevos, útiles para otrasIndustrias o para el Consumidor es llamada la Industria Química de MaterialesRelacionados.La Industria Química fabrica gases industriales, ácidos, álcalis, sales ysustancias orgánicas simples a gran escala. En países como México, cada añose fabrican centenas de miles o millones de toneladas de cada uno de estos productos químicos. Lo anterior solamente es posible si las empresas queintervienen en su fabricación poseen tecnología muy moderna y por ende, sonmuy productivas. También como consecuencia de lo anterior, estas empresasrequieren de grandes capitales para ampliar sus Instalaciones o para hacer otras nuevas, de tal manera que solamente los grandes empresarios o losgobiernos de las naciones están en condiciones de poseer este tipo deindustrias
domingo, 22 de julio de 2012
Maria Victoria Bustos
El CSIC participa en un proyecto internacional para transformar azúcares en energía con catalizadores inorgánicos
07.06.2012: El Instituto de Tecnología Química, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politécnica de València, participa en una investigación para transformar los azúcares en energía mediante el empleo de catalizadores artificiales como las zeolitas. Los resultados de este trabajo se publican en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Existe un interés creciente en el uso de fuentes de carbono renovables para la producción de productos químicos, polímeros y combustibles. Actualmente, se están explorando numerosas transformaciones químicas de la biomasa en una amplia variedad de productos. En este sentido, una etapa clave en la producción biocombustibles a partir de la biomasa es la isomerización de glucosa a fructosa.
El proceso consiste en la transformación de un azúcar, como la glucosa, en otra molécula similar, como la fructosa, que presenta una reactividad mucho mayor. En la actualidad, esta reacción de isomerización se lleva a cabo utilizando un catalizador biológico (enzima). No obstante, las enzimas presentan grandes problemas de operatividad (purificaciones previas, pH y temperaturas limitadas, desactivación de la enzima), que evitan o encarecen los procesos de obtención de químicos de alto valor añadido a partir de la biomasa.
Uno de los grandes desafíos actuales es ser capaces de aprender cómo actúan los sistemas biológicos, y ser capaces de diseñar catalizadores más eficientes y estables que mimeticen su comportamiento. Esto es lo que han conseguido este grupo de investigadores que han sido capaces de diseñar un catalizador inorgánico con grupos funcionales que son capaces de mimetizar el comportamiento del catalizador biológico.
Manuel Moliner, investigador del CSIC que ha participado en el trabajo, nos explica: “Lo que hemos conseguido ha sido inducir la isomerización de la glucosa en fructosa en un medio acuoso empleando como catalizador artificial una zeolita hidrófoba que contiene ácidos de Lewis. De este modo, podemos reproducir el proceso biológico en condiciones de temperatura o acidez más extremas”.
“Este procedimiento es muy interesante a nivel industrial, ya que nos permitiría acoplar otras reacciones consecutivas para la producción de productos químicos y combustibles derivados de la biomasa sin dañar el catalizador” añade Moliner.
En la investigación, liderada por el Instituto Tecnológico de California, también participan científicos del Laboratorio Nacional Argonne, la Universidad del Noroeste de Evanston, la Universidad del Estado de Wayne en Detroit, el Instituto Tecnológico de Massachusetts y el Centro para la Ciencia y la Tecnología Catalítica de Delaware.
Publicación original:
Ricardo Bermejo-Devala, Rajeev S. Assaryb, Eranda Nikollaa, Manuel Moliner, Yuriy Román-Leshkova, Son-Jong Hwanga, Arna Palsdottira, Dorothy Silvermana, Raul F. Lobog, Larry A. Curtissb, and Mark E. Davisa; "Metalloenzyme-like catalyzed isomerizations of sugars by Lewis acid zeolites."; PNAS.
Fuente : www.quimica.es
07.06.2012: El Instituto de Tecnología Química, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politécnica de València, participa en una investigación para transformar los azúcares en energía mediante el empleo de catalizadores artificiales como las zeolitas. Los resultados de este trabajo se publican en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Existe un interés creciente en el uso de fuentes de carbono renovables para la producción de productos químicos, polímeros y combustibles. Actualmente, se están explorando numerosas transformaciones químicas de la biomasa en una amplia variedad de productos. En este sentido, una etapa clave en la producción biocombustibles a partir de la biomasa es la isomerización de glucosa a fructosa.
El proceso consiste en la transformación de un azúcar, como la glucosa, en otra molécula similar, como la fructosa, que presenta una reactividad mucho mayor. En la actualidad, esta reacción de isomerización se lleva a cabo utilizando un catalizador biológico (enzima). No obstante, las enzimas presentan grandes problemas de operatividad (purificaciones previas, pH y temperaturas limitadas, desactivación de la enzima), que evitan o encarecen los procesos de obtención de químicos de alto valor añadido a partir de la biomasa.
Uno de los grandes desafíos actuales es ser capaces de aprender cómo actúan los sistemas biológicos, y ser capaces de diseñar catalizadores más eficientes y estables que mimeticen su comportamiento. Esto es lo que han conseguido este grupo de investigadores que han sido capaces de diseñar un catalizador inorgánico con grupos funcionales que son capaces de mimetizar el comportamiento del catalizador biológico.
Manuel Moliner, investigador del CSIC que ha participado en el trabajo, nos explica: “Lo que hemos conseguido ha sido inducir la isomerización de la glucosa en fructosa en un medio acuoso empleando como catalizador artificial una zeolita hidrófoba que contiene ácidos de Lewis. De este modo, podemos reproducir el proceso biológico en condiciones de temperatura o acidez más extremas”.
“Este procedimiento es muy interesante a nivel industrial, ya que nos permitiría acoplar otras reacciones consecutivas para la producción de productos químicos y combustibles derivados de la biomasa sin dañar el catalizador” añade Moliner.
En la investigación, liderada por el Instituto Tecnológico de California, también participan científicos del Laboratorio Nacional Argonne, la Universidad del Noroeste de Evanston, la Universidad del Estado de Wayne en Detroit, el Instituto Tecnológico de Massachusetts y el Centro para la Ciencia y la Tecnología Catalítica de Delaware.
Publicación original:
Ricardo Bermejo-Devala, Rajeev S. Assaryb, Eranda Nikollaa, Manuel Moliner, Yuriy Román-Leshkova, Son-Jong Hwanga, Arna Palsdottira, Dorothy Silvermana, Raul F. Lobog, Larry A. Curtissb, and Mark E. Davisa; "Metalloenzyme-like catalyzed isomerizations of sugars by Lewis acid zeolites."; PNAS.
Fuente : www.quimica.es
sábado, 21 de julio de 2012
Bernardita Vivanco
Isómero puro del ácido linoleico conjugado
La investigación básica sobre el papel de las enzimas desaturasas ha generado resultados de interés para el sector agroalimentario. La empresa Biopolis y la empresa Natraceutical han continuado la investigación iniciada en el CSIC para llevar al mercado el isómero puro del ácido linoleico conjugado, un compuesto que cada vez despierta más interés en la industria agroalimentaria y farmacéutica.
OTT- CSIC Barcelona
El ácido linoleico conjugado es un ácido graso muy frecuente en los aceites vegetales como el aceite de maíz, soja o girasol. También se encuentra en la grasa animal, concretamente en la carne de los animales rumiantes y en su leche. En los últimos años se ha generado un gran interés por esta molécula ya que numerosos estudios científicos sugieren sus beneficios sobre la salud. Entre otros, ayudaría a reducir los niveles de colesterol y de triglicéridos, tendría beneficios sobre el sistema inmunitario y efectos antioxidantes.
En los laboratorios del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales de Barcelona, del CSIC, estudian desde hace tiempo el papel de las enzimas desaturasas, responsables de crear dobles enlaces en los ácidos grasos. "Es un mecanismo de adaptación de los organismos", explica Gemma Fabrias, investigadora del laboratorio. "Cuando hace frío, estas enzimas transforman los ácidos grasos creando dobles enlaces, de forma que de ácidos grasos saturados se convierten en insaturados". Este mecanismo, que confiere a las membranas celulares "más flexibilidad", es una forma de adaptación biológica que se da en organismos diversos, desde mamíferos hasta plantas, bacterias y levaduras.
Transferencia de tecnología
Los investigadores del CSIC estaban interesados en el papel de estas enzimas y en su funcionamiento. Durante la investigación, el equipo dirigido por el investigador Francesc Camps descubrió que un tipo de levadura con la que trabajaban habitualmente podía transformar un ácido graso comercial (vaccenico) en ácido linoleico conjugado. Lo inusual es que la transformación era sumamente eficaz, ya que se conseguía exclusivamente el isómero que tenia las propiedades de interés.
Normalmente, el ácido linoleico conjugado tiene muchos isómeros (moléculas iguales en su composición pero con sus átomos dispuestos de diferente forma), pero sólo uno de ellos es el que tiene las propiedades de interés. El ácido linoleico conjugado que se encuentra de forma natural en los alimentos (aceites vegetales y en la grasa animal) está formado por esa mezcla de diferentes isómeros.
La posibilidad de obtener un método de síntesis del isómero de interés abría posibilidades muy interesantes para la industria alimentaria y agrícola.
El ácido linoleico conjugado se encuentra en aceites vegetales
Biopolis, primera empresa participada por el CSIC, se interesó a finales del 2003 por el descubrimiento, que había sido patentado y prosiguió la investigación a partir de aquel punto. "Desarrollamos a partir del método original, un proceso optimizado de síntesis de un isómero del ácido linoleico conjugado y en colaboración con nuestro cliente, Natraceutical, se patentó", explica Ignacio González, gerente de Biopolis.
La transferencia de tecnología fue posible, explica González, gracias a la colaboración de ambas empresas. "Nosotros, por nuestra especial relación con el mundo de la investigación, contamos con conocimiento científico e investigadores para desarrollar la tecnología y obtener la molécula pero no tenemos capacidad para llevarla al mercado de una forma cuantitativamente relevante. Eso, en cambio, sí puede hacerlo una empresa consolidada en el mercado como Natraceutical". De ahí que ambas firmas se embarcaran juntas en el proyecto, una fórmula de la que ambas partes se muestran satisfechas.
Recientemente finalizaron las pruebas de toxicidad y ahora ya tienen el desarrollo en fase preindustrial. Ya disponen de la tecnología necesaria para obtener el isómero puro del ácido linoleico conjugado o, también, en la forma de extracto de levadura. Biopolis también desarrolla aplicaciones del compuesto y la forma de incorporarlo a diferentes productos.
Por su parte, el equipo del CSIC continúa actualmente investigando en el campo de las desaturasas de lípidos y recientemente ha clonado y expresado una enzima multifuncional que produce un ácido graso triinsaturado a partir de uno totalmente saturado.
viernes, 20 de julio de 2012
Tomas Orrego
Advierten que el uso prolongado de suplementos dietéticos puede producir daños hepáticos
Investigadores del CSIC señalan que los productos para adelgazar enriquecidos con isómeros naturales del ácido linoleico (CLA) trans pueden tener efectos adversos.
Los suplementos dietéticos enriquecidos con isómeros naturales de ácidos linoleicos conjugados (CLA) trans podrían ocasionar graves daños hepáticos, según el último estudio de un equipo del Centro de Investigación Cardiovascular de Barcelona del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto Catalán de Ciencias Cardiovasculares (ICCC). El estudio experimental, realizado en ratones, plantea que los alimentos enriquecidos con CLA trans pueden provocar un aumento del estrés oxidativo, inflamación, hiperglucemia, resistencia a la insulina, lipodistrofia, arteriosclerosis y una acumulación anormal de grasa en el hígado (esteatosis hepática).
El coordinador del trabajo que acaba de ser publicado en Frontiers in Bioscience, José Martínez-González, afirma: ?Los resultados deben tomarse como una importante llamada de atención sobre los posibles efectos del consumo prolongado e incontrolado de los compuestos adelgazantes estudiados, como principal forma de perder peso. Aunque no se ha demostrado todavía su acción en humanos, los isómeros CLA trans causan verdaderos estragos en el hígado de los ratones?.
El estudio, realizado en colaboración con el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud de Zaragoza, describe que el daño hepático observado en roedores se asocia con una alteración importante de la expresión de genes responsables de la regulación de los niveles de glucosa y la captación de lípidos por parte de las células hepáticas.
El Ácido Linoleico Conjugado (CLA) se encuentra en aceites vegetales y, especialmente, en la carne y leche procedente de animales rumiantes. En los últimos años se le han atribuido propiedades para la reducción de los niveles de colesterol y materia grasa en el organismo, lo que favorecería la pérdida de peso corporal. Bajo esta premisa se ha potenciado como componente enriquecedor de productos adelgazantes.
Los CLA se han asociado con efectos positivos sobre la salud humana, sobre todo porque algunos estudios han demostrado su potencial anticancerígeno, sus propiedades cardioprotectoras y su posible utilidad para controlar el sobrepeso. Sin embargo, existen tanto isómeros cis (c9, t11-CLA), los más abundantes en la naturaleza, como isómeros trans (t10,c12-CLA). En los últimos años se ha planteado, no obstante, que no todos los isómeros son igualmente beneficiosos e incluso que los trans podrían perjudicar seriamente a la salud.
Un etiquetado riguroso
Los autores del estudio recomiendan que se indique el tipo de isómero presente en las preparaciones comerciales. Uno de los objetivos de la industria alimentaria pasa por un etiquetado nutricional cotejado científicamente que garantice al consumidor la fiabilidad de la publicidad de estos alimentos.
En la investigación también han participado investigadores de la Red Temática de Investigación Cooperativa en Enfermedades Cardiovasculares (RECAVA) y del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn).
Fuente: Centro de investigaciones cardiovasculares
Consuelo Martinez
Científicos del CSIC elaboran una escala universal de aromaticidad molecular
23.12.2011: La aromaticidad es una propiedad de las moléculas empleada para entender sus comportamientos biológicos o tecnológicos, y depende de cómo están unidos los átomos dentro de las moléculas y de cómo están distribuidos los electrones. Un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Complutense de Madrid ha elaborado una escala universal de aromaticidad que permite establecer relaciones entre la estructura y la función de las moléculas. El objetivo de este estudio, que ocupa la portada del último número de la revista Physical Chemistry Chemical Physics, es obtener datos cuantitativos para introducir mejoras en el diseño de materiales.
“Las moléculas pueden ser aromáticas, no aromáticas y antiaromáticas. La pertenencia a cada uno de los grupos depende de la movilidad de los electrones. Si en una molécula existen varios enlaces dobles de átomos en posiciones contiguas, los electrones que están más alejados de los núcleos atómicos tienen mayor movilidad y se dice que están deslocalizados. Cuando una molécula posee una combinación de un cierto número de electrones deslocalizados en un circuito cerrado de átomos, decimos que es aromática”, explica el investigador del CSIC Bernardo Herradón, del Instituto de Química Orgánica General.
La aromaticidad se manifiesta a través de diversas propiedades: electrónicas, magnéticas, energéticas y estructurales; y cada propiedad físico-química da una escala diferente. “Esta situación crea un problema porque hasta ahora no había una escala única o universal de aromaticidad”, comenta Herradón.
“Las moléculas pueden ser aromáticas, no aromáticas y antiaromáticas. La pertenencia a cada uno de los grupos depende de la movilidad de los electrones. Si en una molécula existen varios enlaces dobles de átomos en posiciones contiguas, los electrones que están más alejados de los núcleos atómicos tienen mayor movilidad y se dice que están deslocalizados. Cuando una molécula posee una combinación de un cierto número de electrones deslocalizados en un circuito cerrado de átomos, decimos que es aromática”, explica el investigador del CSIC Bernardo Herradón, del Instituto de Química Orgánica General.
La aromaticidad se manifiesta a través de diversas propiedades: electrónicas, magnéticas, energéticas y estructurales; y cada propiedad físico-química da una escala diferente. “Esta situación crea un problema porque hasta ahora no había una escala única o universal de aromaticidad”, comenta Herradón.
Redes neuronales
Para crear una escala universal, el equipo investigador ha desarrollado un método que tiene en cuenta simultáneamente las propiedades magnéticas, energéticas y estructurales de la aromaticidad, que combina y analiza mediante redes neuronales no supervisadas. “Las redes neuronales son herramientas computacionales que imitan el funcionamiento del cerebro humano. Las entrenamos suministrando una serie de datos y la red lleva a cabo un aprendizaje en el que reconoce los rasgos más comunes, como lo haría el cerebro humano, y da una respuesta mapeada en una gráfica de dos dimensiones, con regiones denominadas neuronas, pero que realmente es un espacio vectorial multidimensional”, añade Herradón.
El espacio vectorial obtenido permite calcular distancias, y ese valor de distancia, denominado distancia Euclídea, se emplea como valor absoluto de aromaticidad en relación con el benceno, compuesto de referencia usado en el estudio. El resultado del proceso es un patrón en el que se diferencian los tres tipos de compuestos: aromáticos, no aromáticos y antiaromáticos.
“La gran mayoría de las sustancias que usamos, como los medicamentos, los alimentos o diversos materiales tecnológicos, por ejemplo, están hechas de moléculas aromáticas. La más importante es el benceno, aunque hay otros materiales, como el grafeno, el grafito o los nanotubos de carbono, que poseen propiedades conductoras muy interesantes gracias a la deslocalización de los electrones”, concluye el investigador del CSIC.
El espacio vectorial obtenido permite calcular distancias, y ese valor de distancia, denominado distancia Euclídea, se emplea como valor absoluto de aromaticidad en relación con el benceno, compuesto de referencia usado en el estudio. El resultado del proceso es un patrón en el que se diferencian los tres tipos de compuestos: aromáticos, no aromáticos y antiaromáticos.
“La gran mayoría de las sustancias que usamos, como los medicamentos, los alimentos o diversos materiales tecnológicos, por ejemplo, están hechas de moléculas aromáticas. La más importante es el benceno, aunque hay otros materiales, como el grafeno, el grafito o los nanotubos de carbono, que poseen propiedades conductoras muy interesantes gracias a la deslocalización de los electrones”, concluye el investigador del CSIC.
Lucas Pascual Sepúlveda
Advierten de que el uso prolongado de suplementos para adelgazar puede producir daños hepáticosLos investigadores del CSIC señalan que los productos para adelgazar enriquecidos con isómeros naturales del ácido linoleico (CLA) trans pueden tener efectos adversos
Los suplementos dietéticos para adelgazar enriquecidos con isómeros naturales de ácidos linoleicos conjugados (CLA) trans podrían ocasionar graves daños hepáticos, según el último estudio de un equipo del Centro de Investigación Cardiovascular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto Catalán de Ciencias Cardiovasculares. El estudio experimental, realizado en ratones, plantea que los alimentos enriquecidos con CLA trans pueden provocar un aumento del estrés oxidativo, inflamación, hiperglucemia, resistencia a la insulina, lipodistrofia (ausencia de tejido adiposo), arteriosclerosis y una acumulación anormal de grasa en el hígado.El coordinador del trabajo que acaba de ser publicado en Frontiers in Bioscience, José Martínez-González, afirma: “Los resultados deben tomarse como una importante llamada de atención sobre los posibles efectos del consumo prolongado e incontrolado de los compuestos adelgazantes estudiados, como principal forma de perder peso. Aunque no se ha demostrado todavía su acción en humanos, los isómeros CLA trans causan verdaderos estragos en el hígado de los ratones”.
El estudio, realizado en colaboración con el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud de Zaragoza, describe que el daño hepático observado en roedores se asocia con una alteración importante de la expresión de genes responsables de la regulación de los niveles de glucosa y la captación de lípidos por parte de las células hepáticas.
El ácido linoleico conjugado se encuentra en aceites vegetales y, especialmente, en la carne y la leche procedente de animales rumiantes. En los últimos años se le han atribuido propiedades para la reducción de los niveles de colesterol y materia grasa en el organismo, lo que favorecería la pérdida de peso corporal. Bajo esta premisa, se ha potenciado como componente enriquecedor de productos adelgazantes.
Hasta ahora, los CLA se han asociado con efectos positivos sobre la salud humana, ya que algunos estudios han demostrado su potencial anticancerígeno, sus propiedades cardioprotectoras y su posible utilidad para controlar el sobrepeso. Sin embargo, en los últimos años se ha planteado que no todos los isómeros son igualmente beneficiosos. Existen tanto isómeros cis (c9,t11-CLA), los más abundantes en la naturaleza, como isómeros trans (t10,c12-CLA). Los últimos trabajos científicos plantean que los trans podrían perjudicar seriamente la salud.
Los autores del estudio recomiendan que se indique el tipo de isómero presente en las preparaciones comerciales. Uno de los objetivos de la industria alimentaria pasa por un etiquetado nutricional cotejado científicamente que garantice al consumidor la fiabilidad de la publicidad de estos alimentos. En la investigación también han participado investigadores de la Red Temática de Investigación Cooperativa en Enfermedades Cardiovasculares y del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición.
Lucas Pascual Sepúlveda.
Valentina Opazo
Nueva obtencion de isomeros
AZTI-Tecnalia obtiene isómeros del ácido linoleico conjugado mediante el empleo de microorganismos
AZTI- Tecnalia ha expuesto sus trabajos de investigación sobre la producción de isómeros del ácido linoleico conjugado a partir de ácido linoleico mediante el empleo de microorganismos, en el congreso del Grupo de Microbiología Industrial y Biotecnología Microbiana de la SEM (Sociedad Española de Microbiología).
El término ácido linoleico conjugado designa una mezcla de isómeros, algunos de los cuales presentan propiedades funcionales y por lo tanto se consideran moléculas de alto valor añadido. De entre los isómeros posibles, las configuraciones 9-cis, 11-trans 18:2 y 10-trans, 12-cis 18:2 muestran un efecto positivo en la reducción de la grasa corporal y por lo tanto son de especial interés. Dichos ácidos grasos se producen actualmente mediante síntesis química, y es habitual su adición en alimentos denominados funcionales, a los que aportan sus propiedades saludables.
La investigación llevada a cabo por AZTI-Tecnalia tiene como objetivo el estudio de la eficiencia de ciertas bacterias del ácido láctico en la producción de ácidos grasos potencialmente funcionales mediante la isomerización del ácido linoleico en sus isómeros conjugados. Los resultados indican que de entre las bacterias del ácido láctico analizadas, al menos una de ellas puede conjugar los dobles enlaces del ácido linoleico, produciendo dos isómeros: 9-cis, 11-trans 18:2 y 9-trans, 11-trans 18:2. La transformación del ácido linoleico en sus conjugados es selectiva cuando se emplean microorganismos, produciéndose únicamente dos de los isómeros de entre todos los posibles. Los rendimientos de producción conseguidos fueron bajos, y por lo tanto se están realizando estudios para su mejora.
En conclusión, es posible la producción estereoespecífica de ciertos isómeros conjugados del ácido linoleico, con propiedades funcionales, empleando microorganismos aceptados como seguros en la elaboración de alimentos. Por lo tanto es de esperar que mediante el empleo de dichos microorganismos se puedan elaborar alimentos funcionales sin recurrir a la síntesis química.
Fuente: http://www.basqueresearch.com/
Fuente: http://www.basqueresearch.com/
Valentina Opazo
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