Futuro incierto
07.10.2012 | Crear fuentes de energía renovables es el objetivo. No sólo por la amenaza del fin de la era de los combustibles fósiles, sino por la necesidad de generar un planeta más habitable. Mientras continúe el negocio de los hidrocarburos, las causas del cambio climático permanecen intactas. Pero los biocombustibles, ¿son realmente la solución?
Los pronósticos no son alentadores. En 2006, la NASA confirmaba que la Tierra había alcanzado su temperatura más alta en 12 mil años; al año siguiente se registró un récord de derretimiento de la capa de hielo del Océano Ártico. La ONU ha lanzado una nueva alarma por el aumento continuado de las emisiones de gases contaminantes en los países industrializados, especialmente preocupada por el CO2.
El aprovechamiento de las fuentes de energías renovables (eólica, hídrica, solar, déntrica, geotérmica, biodigestores y biocombustibles) y la implementación de medidas de eficiencia energética permitirían que a partir de 2015 comience el declive de las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto supondría enormes ventajas para el medio ambiente y la población, ya que se podría producir electricidad sin ningún costo por combustibles y se crearían numerosas fuentes de empleo.
Ya hace unos años comenzó el debate por los agrocombustibles, biocombustibles o combustibles biológicos. Se trata de recursos energéticos obtenidos a partir del procesamiento de cierta producción agrícola. Por ejemplo, Brasil produce etanol a partir de la caña de azúcar y Estados Unidos lo elabora a base de maíz, mientras que Argentina tiene gran potencial para producir biodiesel desde la soja.
Existen otros cultivos con los que se puede producir biocombustibles. La jatrofa es uno de ellos, un cultivo perenne con bajos requerimientos de agua que suele utilizarse para fabricar biodiesel. Este arbusto indio posee un fruto capaz de producir cuatro veces más biodiesel que el maíz y diez veces más que la soja.
Entre sus ventajas se destaca el bajo contenido de azufre y su capacidad para crecer en los ambientes más hostiles, lo que la hace perfecta para cultivarla en los países menos desarrollados. Con respecto a esto, hay un avance en nuestro país. Más precisamente en la provincia de la Rioja, donde un grupo español invertirá para desarrollar 25 hectáreas experimentales de jatrofa.
Otro cultivo todavía no muy difundido y que está siendo usado para generar biocombustible es el cártamo. Argentina también es un importante productor de aceite de cártamo, junto con China, Australia y Etiopía (México, India y Estados Unidos son los mayores productores del mundo). Esta oleaginosa altamente adaptada a condiciones de aridez desarrolla una raíz que penetra hasta tres metros de profundidad, por lo que aprovecha al máximo los nutrientes y el agua acumulados en el suelo. Este cultivo secundario y poco desarrollado comenzó a cobrar importancia con el “boom” de los biocombustibles.
También la salicornia es muy apta para producir biocombustibles. Crece en áreas desérticas de la costa y se riega con agua de mar, con un rendimiento de 1893 litros de biodiesel por hectárea. En América Latina, México, Chile y la costa norte de Brasil fueron los elegidos para emplazar este tipo de cultivo.
Pero la cuestión no es tan sencilla. Hacen falta políticas públicas de fomento, difusión, investigación y desarrollo. En el Seminario de Energías Renovables para el Desarrollo Rural que se llevó a cabo en la provincia argentina del Chaco, se pidió la reglamentación de la Ley de Energías Renovables y la instrumentación de incentivos que alienten su generación y consumo. El objetivo para comenzar a trabajar es socializar experiencias, incidir en el Estado para generar y transferir tecnologías apropiadas para el sector rural y trazar líneas de trabajo comunes.
A pesar de lo que falta por recorrer en el tema de energías alternativas, hay que destacar que la industria local producirá este año un total de 900 mil a un millón de toneladas de biodiesel. Para el año que viene se prevé que la producción podría alcanzar 1.8 millones de toneladas.
¿Desandar camino?
Los biocombustibles son, básicamente, el etanol y el biodiesel. Se los difunde como la solución a dos grandes problemas globales: el agotamiento del petróleo y el calentamiento global. Pero debemos saber que ambos son sólo alternativas que ofrece la biomasa y que son las posibilidades menos atractivas para reducir gases de efecto invernadero.
Hay pronósticos bastante preocupantes en relación a los biocombustibles. De hecho, en casi todo el planeta surgen organizaciones civiles exigiendo que se detenga el furor que han generado.
El informe IAASTD (Evaluación Internacional del papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola) suscrito por 58 gobiernos advierte que la agricultura industrial ha degradado los recursos naturales, amenaza los recursos de agua y energía y entorpece los esfuerzos por combatir el calentamiento global.
Otro dato preocupante surge de un estudio de la Academia Nacional de las Ciencias de Estado Unidos (NAS) donde se advierte que si todo el maíz sembrado en EEUU fuera usado para etanol y toda la soja se fuese convertida en biodiesel, la producción sólo alcanzaría para cubrir el 12% de la demanda de combustible y menos del 6% de la demanda de diesel.
Si lo dicho hasta aquí es tan alarmante como lo anuncian, habría que desandar el camino recorrido. Nuestro país, por ejemplo, tiene una de las industrias de biodiesel más competitivas del mundo, según señaló el director de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno. Contamos con plantas de última generación, altos volúmenes y un complejo aceitero muy importante que le permiten a nuestro país participar del mercado internacional. Hasta ahora se han invertido 550 millones de dólares en la industria del biodiesel argentina, y las perspectivas de crecimiento son muy fuertes.
Nuestro vecino y socio en el Mercosur, Brasil, hace 30 años adoptó la producción de biocombustible como política de Estado, convirtiéndose en el mayor exportador de etanol. Pero, ¿y si realmente estamos transitando el camino equivocado y nos estamos engañando pensando que la “revolución verde” es la solución?
El aprovechamiento de las fuentes de energías renovables (eólica, hídrica, solar, déntrica, geotérmica, biodigestores y biocombustibles) y la implementación de medidas de eficiencia energética permitirían que a partir de 2015 comience el declive de las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto supondría enormes ventajas para el medio ambiente y la población, ya que se podría producir electricidad sin ningún costo por combustibles y se crearían numerosas fuentes de empleo.
Ya hace unos años comenzó el debate por los agrocombustibles, biocombustibles o combustibles biológicos. Se trata de recursos energéticos obtenidos a partir del procesamiento de cierta producción agrícola. Por ejemplo, Brasil produce etanol a partir de la caña de azúcar y Estados Unidos lo elabora a base de maíz, mientras que Argentina tiene gran potencial para producir biodiesel desde la soja.
Existen otros cultivos con los que se puede producir biocombustibles. La jatrofa es uno de ellos, un cultivo perenne con bajos requerimientos de agua que suele utilizarse para fabricar biodiesel. Este arbusto indio posee un fruto capaz de producir cuatro veces más biodiesel que el maíz y diez veces más que la soja.
Entre sus ventajas se destaca el bajo contenido de azufre y su capacidad para crecer en los ambientes más hostiles, lo que la hace perfecta para cultivarla en los países menos desarrollados. Con respecto a esto, hay un avance en nuestro país. Más precisamente en la provincia de la Rioja, donde un grupo español invertirá para desarrollar 25 hectáreas experimentales de jatrofa.
Otro cultivo todavía no muy difundido y que está siendo usado para generar biocombustible es el cártamo. Argentina también es un importante productor de aceite de cártamo, junto con China, Australia y Etiopía (México, India y Estados Unidos son los mayores productores del mundo). Esta oleaginosa altamente adaptada a condiciones de aridez desarrolla una raíz que penetra hasta tres metros de profundidad, por lo que aprovecha al máximo los nutrientes y el agua acumulados en el suelo. Este cultivo secundario y poco desarrollado comenzó a cobrar importancia con el “boom” de los biocombustibles.
También la salicornia es muy apta para producir biocombustibles. Crece en áreas desérticas de la costa y se riega con agua de mar, con un rendimiento de 1893 litros de biodiesel por hectárea. En América Latina, México, Chile y la costa norte de Brasil fueron los elegidos para emplazar este tipo de cultivo.
Pero la cuestión no es tan sencilla. Hacen falta políticas públicas de fomento, difusión, investigación y desarrollo. En el Seminario de Energías Renovables para el Desarrollo Rural que se llevó a cabo en la provincia argentina del Chaco, se pidió la reglamentación de la Ley de Energías Renovables y la instrumentación de incentivos que alienten su generación y consumo. El objetivo para comenzar a trabajar es socializar experiencias, incidir en el Estado para generar y transferir tecnologías apropiadas para el sector rural y trazar líneas de trabajo comunes.
A pesar de lo que falta por recorrer en el tema de energías alternativas, hay que destacar que la industria local producirá este año un total de 900 mil a un millón de toneladas de biodiesel. Para el año que viene se prevé que la producción podría alcanzar 1.8 millones de toneladas.
¿Desandar camino?
Los biocombustibles son, básicamente, el etanol y el biodiesel. Se los difunde como la solución a dos grandes problemas globales: el agotamiento del petróleo y el calentamiento global. Pero debemos saber que ambos son sólo alternativas que ofrece la biomasa y que son las posibilidades menos atractivas para reducir gases de efecto invernadero.
Hay pronósticos bastante preocupantes en relación a los biocombustibles. De hecho, en casi todo el planeta surgen organizaciones civiles exigiendo que se detenga el furor que han generado.
El informe IAASTD (Evaluación Internacional del papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola) suscrito por 58 gobiernos advierte que la agricultura industrial ha degradado los recursos naturales, amenaza los recursos de agua y energía y entorpece los esfuerzos por combatir el calentamiento global.
Otro dato preocupante surge de un estudio de la Academia Nacional de las Ciencias de Estado Unidos (NAS) donde se advierte que si todo el maíz sembrado en EEUU fuera usado para etanol y toda la soja se fuese convertida en biodiesel, la producción sólo alcanzaría para cubrir el 12% de la demanda de combustible y menos del 6% de la demanda de diesel.
Si lo dicho hasta aquí es tan alarmante como lo anuncian, habría que desandar el camino recorrido. Nuestro país, por ejemplo, tiene una de las industrias de biodiesel más competitivas del mundo, según señaló el director de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno. Contamos con plantas de última generación, altos volúmenes y un complejo aceitero muy importante que le permiten a nuestro país participar del mercado internacional. Hasta ahora se han invertido 550 millones de dólares en la industria del biodiesel argentina, y las perspectivas de crecimiento son muy fuertes.
Nuestro vecino y socio en el Mercosur, Brasil, hace 30 años adoptó la producción de biocombustible como política de Estado, convirtiéndose en el mayor exportador de etanol. Pero, ¿y si realmente estamos transitando el camino equivocado y nos estamos engañando pensando que la “revolución verde” es la solución?
Pensar que los biocombustibles son la solución aun no esta claro.
ResponderEliminarSin duda, los biocombustibles tienen muchas ventajas a nivel ecológico y económico, pero lo que mucha gente no sabe son sus desventajas, por lo que su ocupacion da mucho que pensar.Uno de los inconvenientes es el cambio de uso de tierras dedicadas a la alimentación al cultivo de vegetales destinados a producir biocombustibles, provocando en otras ocasiones la desforestación de terrenos vírgenes o selváticos.Otras de las causas del impacto ambiental son las debidas a la utilización de fertilizantes y agua necesarios para los cultivos.Varios tipos de fertilizantes tienden a degradar los suelos y el consumo de agua para el cultivo supone disminuir los volúmenes de las reservas y los caudales de los cauces de agua dulce.Ademas al comenzar a utilizarse suelo agrario para el cultivo directo de biocombustibles, en lugar de aprovechar exclusivamente los restos de otros cultivos, se ha comenzado a producir un efecto de competencia entre la producción de comida y la de biocombustibles, resultando en el aumento del precio de la comida.
Segun con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación una de las causas del incremento de precios sería el uso de cosechas para la produccion de boicombustibles, como por ejemplo, el maíz en Estados Unidos.Los agricultores dedicaron más cosecha para biodiésel que en años anteriores, se redujo la oferta destinada a la producción de alimentos en proporción.Puesto que los efectos económico, ambiental y social de los biocombustibles son ampliamente debatidos, es necesario evaluarlos cuidadosamente antes de extender el apoyo del sector público hacia programas de biocombustibles en gran escala.
Los biocombustibles y sus consecuencias para el hambre en el mundo
ResponderEliminarLos biocombustibles están provocando subidas en los precios de los productos agrícolas que dificultan el acceso a los alimentos de las poblaciones más vulnerables. Pero, al mismo tiempo, podrían favorecer mayores inversiones en productividad agrícola e infraestructuras rurales, lo que tendría repercusiones positivas sobre el desarrollo y contribuiría a reducir la pobreza. Para ello, es necesaria la aplicación de medidas que permitan a los agricultores de los países en vías de desarrollo responder a la demanda creada por los biocombustibles, ofreciendo protección a las poblaciones más vulnerables.
La difusion de el tema
ResponderEliminarEsta claro que el planeta ya esta en una situacion critica, que talvez si avanza un poco mas ya no haya una vuelta atras, pero talvez aun podemos salvarlo, talvez aun queda una ultima oportunidad, el problema es que para que esto sea posible tenemos que actuar en vez de simplemente hablar, con los metodos de biocombustibles y bioenergia o metodos de energia autosustentables podremos evitar este catastrofe pero si solo hacemos unos cuantos generadores autosustentables o unos cuantos millones de litros de biocombustible no lograremos nada, tiene que ser global, hasta ahora si se ve en chile un muy pequeño porcentaje de grandes empresas usan energia limpia, la mayoria solar o eolica, pero nada mas, algunas empresas de cobre utilizan bacterias para refinar el producto pero nada mas, se nesesita que TODO o que una MAYORIA se consintiesen del tema no solo unos pocos, no importa que se produzca la mayor cantidad de biocombiustible si solo unos cuantos lo usaran.
Los parlamentarios establecieron que, entre los años 2010 y 2014, la obligación de suministrar energía con medios renovables no convencionales será de 5%. A partir de esa fecha, este porcentaje se incrementará gradualmente en 0,5% anual, hasta llegar al 10% en el año 2024. Todo esto gracias a la comision de mineria, eso es un paso hacia talvez un futuro en el que el mundo no este tan criticamente contaminado, y es talvez un paso inicial hacia la difusion de este tema por el pais y talvez el mundo
Pedro Roman
Bueno yo creo que los biocombustibles son una alternativa posible.Esta bien que la disminución de los gases de la posibilidad para que la tierra se recupere de los daños ya hechos , y así mismo empezar a experimentar con biocombustibles , es mejor que agotar derechamente algo tan valioso como el petroleo en solo bencinas cuando esta el bio-diesel.
ResponderEliminarQuizas los biocombustibles no sean la mejor solucion, pero en ese caso, lo mas preferible seria no usar combustibles, o reducir el consumo de este, porque como ya sabemos, los vehiculos no son los unicos medios de transporte, y debemos pensar que casi todo el mundo ha optaado por eso, entonces si estan tratando de buscar una manera de ahorrar el consumo para no tener que terminar con el combustible, deberian pensar de la mejor forma, y la mas optimista, que seria bueno para la salud de todos, usar la bicicleta. Tambien creo que al pensar en que los biocombustibles son la mejor opcion, quizas sea bueno por un momento, pero cuando lleguemos a preguntarnos, ¿y que paso con los recursos naturales?, ahi nos sentiremos culpables, porque a demas de no tener combustibles, recursos naturales, y dinero recapacitaremos al fin. Esto por el respaldo de IAASTD y NAS.
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